Esta mañana hemos hecho nuestra primera visita a la playa.
Hemos estado poco tiempo (una hora) porque a Iago tampoco le conviene mucho sol, sobre todo al principio.
Cuando llegamos se le notaba más nervioso que de costrumbre, pero casi al final ya estaba mucho más tranquilo.
A la hora de meterle los pies y las piernas en el agua protestó, seguramente debido a la temperatura del mar, que por estos lares es bastante baja.
Debió acabar un poco rendido con tantas emociones porque cuando nos íbamos ya iba dormido.
Core Dump XXIII
Hace 3 días






